Crianza I - E21

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Crianza | Criar hijos es un proyecto a largo plazo.

Sabías que criar hijos
produce más estrés
que divorciarse
o ver morir a tu cónyuge? 

Bueno, 
no es la forma más positiva
para empezar este blog, 
así que te lo voy a decir de otra forma… 
la transición
de la vida de soltero
o de la vida de pareja
(sin hijos) 
a una nueva
de
ma-pa-paternidad
es sumamente estresante...

No busques palabra la palabra ma-pa-ternidad (porque no existe), me la acabo de inventar para representar en una sola (el concepto de maternidad y paternidad), #ma-pa-ternidad me lo vas a escuchar decir muchas veces a lo largo de esta mini-serie.

El hecho es que sí, 
criar hijos
produce mucho estrés
y con esta mini-serie
quiero aportar algo
que los pueda ayudar
a ser padres de éxito.

Para ir entrando en el tema
quiero hacer
una breve exploración
por los cuatro estilos de crianza
más comunes…

Y aunque no necesariamente
tienen un orden de importancia,
voy a comenzar
con el estilo de crianza
basado en la disciplina con amor.

Este estilo de crianza
es considerado
como el estilo más eficaz
y beneficioso
porque cuenta
con ciertas características
(como por ejemplo) 
son padres
que le marcan metas a sus hijos
pero que al mismo tiempo
les aportan apoyo
para que puedan alcanzar
esos objetivos. 

Es un estilo
que en condiciones normales
se desarrolla en un ambiente sano, 
en donde el niño crece feliz, 
se le motiva
y lo más importante
en donde
se siente seguro.

Una característica
muy significativa
de este estilo de crianza
es que todas las actividades del niños
tienen estructura…

hay una hora para jugar, 
para comer, 
para dormir, 
para levantarse, 
para estudiar, 
para ver televisión
o para cualquier otra actividad...

estos padres
educan a sus hijos
para que comprendan
lo fundamental
que es el orden
en la vida
de una persona.

Y esto es
otro punto muy interesante, 
son niños que aprenden
a que hay consecuencias
si no siguen las reglas del hogar.

Los padres que disciplinan con amor
le ponen metas alcanzables a sus hijos;
tienen expectativas razonables
sobre el rendimiento del niño
y sin que importe
lo que esté pasado
siempre mantienen una línea sana
y abierta de comunicación con sus hijos. 

Continuando con nuestra exploración,
nos vamos al otro extremo
en donde encontramos
el estilo de crianza negligente.

No haya nada más dañino para una relación que la negligencia. 

Y en el contexto
de la educación
la apatía
hacia la responsabilidad
de dirigirlos
destruye el concepto de familia
en la consciencia de los niños. 

Para estos casos
padres e hijos
necesitan de la ayuda
de un terapista profesional
que les oriente
para que puedan recuperar
la conexión emocional
que debe haber
entre ellos. 

Los padres negligentes
(aunque por lo general lo niegan) 
tienen muy poca comprensión
de los que realmente está pasando
en la vida de sus hijos?

Los niños con padres negligentes
crecen inseguros, 
obviamente la relación con sus padres
es negativa
y esto los lleva a tener problemas
para relacionarse con los demás.

Ahora hablemos un poco del estilo de crianza permisiva.

La crianza permisiva
también conocida
como crianza pasiva
es otro estilo potencialmente dañino. 

Estos padres
son sensibles
a las necesidades de sus hijos
pero al mismo tiempo
no les exigen nada
o muy poco. 

Son padres
que dan la impresión
de que le tuvieran miedos a sus hijos
por la forma en la que evitan
la confrontación con ellos.

Y aunque es un modo
mucho menos perjudicial
que el estilo negligente, 
la pasividad
hace que los hijos
crezcan sin conocer límites
o sean indiferentes
a las consecuencias
cuando se rompen las reglas.

A medida que el niño va creciendo
esta falta de estructura
hace que aumenten las posibilidades
de tener problemas...
primero en la escuela, 
luego en su lugar de trabajo, 
en su propia vida
por la falta de autodisciplina
y finalmente
muchos terminan
enfrentando momentos difíciles con la ley.

La primera lección
que un padre permisivo debe aprender, 
es que sus hijos
no los necesitan como amigos
sino como padres.

Por supuesto que si le damos a elegir a un niño con que estilo de crianza quiere que lo eduquen sin dudarlo va a elegir este.

Pero como educadores
debemos entender
que el mayor peligro
al que exponemos a nuestros hijos
al ser padres permisivos,
es que les estamos dando
una falsa sensación de libertad
sin consecuencias.

Aunque te cueste creerlo, 
los niños
en algún lugar de su ser interior
anhelan
que sus padres
les den una estructura.

Está súper comprobado que los adolescentes con padres permisivos son tres veces más propensos a participar en el consumo de alcohol y drogas. 

Pero además de ese problema
está la falta de habilidades sociales, 
la falta de autodisciplina, 
creamos personas egocéntricas, 
condenamos a nuestros hijos  
a un bajo rendimiento académico
y por lo general
son niños
con una baja autoestima.

Finalmente llegamos al estilo de crianza de padres autoritarios.

Con este último, 
cerramos el círculo
de las cuatro formas de crianza
más usadas
en nuestra cultura occidental.  

Los padres autoritarios
se caracterizan
por ser muy estrictos, 
inflexibles, 
están enfocados sólo en los resultados
y muchas veces
esos resultados
se basan en expectativas muy altas
logros poco realistas
o no alcanzables.

Los padres autoritarios permiten poco margen para el diálogo abierto, esperan que los niños obedezcan un estricto conjunto de reglas y expectativas que por lo general no son comunicadas con mucha claridad. 

Este, 
es un estilo
que promueve
el abuso verbal, 
psicológico
y físico. 

Todos los estilos de crianza ofrecen cosas que nuestros hijos aprenderán y en este caso, les enseñamos a no saber cómo tomar decisiones por sí mismos.

Mientras que la estructura
y las reglas de un padre
que disciplina con amor
son necesarias
para el desarrollo del niño, 
también puede suceder
que todas esas cosas buenas
puedan tornarse en exageradas
y así traspasar la delgada línea
que separa a la disciplina
del absolutismo. 

Los niños que son criado bajo un régimen autoritario son propensos a tener baja autoestima, son niños temerosos, tímidos y fácilmente pueden terminar siendo víctimas del abuso de otras personas.

Sin dudas
el estilo de disciplina con amor
es el que ofrece
el mayor beneficio
en el desarrollo de un niño.

En la segunda parte de esta mini-serie
voy a darte consejos prácticos
para que los apliques a la crianza de tus hijos
y puedas disfrutar
de tu ma-pa-ternidad
libre de estrés.

Porque aunque somos los adultos
los que tenemos la responsabilidad
de educar, 
también hay que entender
que muchas veces
las condiciones emocionales
y psicológicas de un niño
puede hacer
que esta tarea
se convierta en una experiencia
un tanto estresante.

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