Cambio I - E15

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Cambio I | Por qué es tan difícil cambiar?

No todo el mundo
es conscientes
que necesita un cambio;
pero aun así, 
la verdad es que
todos
necesitamos hacerlo
en una
u otra área de nuestra vida

Sin embargo, 
y aunque mucha gente
tiene el deseo de cambiar
no todos
logran materializar
sus resoluciones de cambio.

Por qué 
nos resulta
tan difícil
la transformación personal?

Especialmente
cuando se lucha
contra patrones
repetitivos
de comportamientos
negativos.

Tal vez
estés leyendo
este artículo
porque crees
que ha llegado la hora
de hacer
un cambio positivo
en tu vida.

Cuando una persona
llega al momento
de decirse a sí misma
que es hora
de cambiar,
eso,
es algo admirable; 
pero aunque exista el deseo, 
la disposición,
la motivación
y el convencimiento
para iniciarse
en el proceso del cambio
la transformación personal
rara vez
resulta ser
una tarea fácil.

Tendremos que enfrentarnos a dos tipos de obstáculos: #1 los externos (aquellas cosas que por lo general están fuera de nuestro control) y #2 los internos, nuestros hábitos, patrones de pensamientos y (por su puesto) nuestras debilidades.

El propósito que tengo en mente para hoy
es dejar en claro
dos cosas: primero, 
hablar un poco
de los elementos
que con mayor frecuencia
nos impiden cambiar y segundo, 
mostrarte el camino
que debes seguir
si quieres lograr
una transformación
permanente
en tu vida. 

Razón número uno por la cual no cambiamos: No queremos cambiar.

No hay peor ciego que aquel que no quiere ver... verdad?

Pero también
están aquellos
que confunde
la voluntad
con el deseo. 

La voluntad de cambio
funciona como un pegamento
que mantiene juntos
(en nuestro interior)
a los elementos
más fundamentales
que necesitamos
para poder avanzar
hacia nuestro objetivo de cambio; 
como por ejemplo: la determinación, 
la motivación
y la convicción. 

Por otro lado
el deseo
sólo es
un entusiasmo pasajero
de corto alcance. 

Por esa razón
mucha gente
hace una resolución de cambio en enero
y ya para mayo
(en el mejor de los casos) 
ya han dejado de intentarlo.

Razón número dos para no cambiar: No creemos en nosotros mismos.

Hay cambios
que puede llegar
a intimidarnos. 

Muchas veces
plantearse
un nuevo estilo de vida
puede resultar
en una experiencia
amenazadora. 

Pero una de las claves
del éxito
ante el desafío
del cambio, 
es enfrentar
y vencer
nuestros miedos. 

2 Timoteo c1 v7 nos recuerda que Dios no nos ha dado un espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.

Pero no voy a mentirte;
habrán días
que las cosas
serán difíciles
y sólo querrás
que el día termine.
 
Pero también
habrán veces
que te sentirás bien contigo mismo
(contigo misma),
por el avance
que estarás logrando. 

Razón número tres por la cual no cambiamos: Cedemos a la presión que nos presenta el contexto en el cual vivimos.

Es difícil para un adolecente
mantenerse
sexualmente puro, 
sobre todo
cuando casi todos sus amigos
regularmente
mantienen relaciones sexuales.

No es fácil
para quien está 
tratando de romper
con un mal hábito,
cuando en su entorno
esa misma conducta destructiva
es algo
que se acepta
con total normalidad. 

No estoy diciendo
que la falta
de un cambio positivo
en nuestra vida
se deba
a las circunstancias
que nos rodean
o a la mala influencia
de las personas
que están
a nuestro alrededor. 

Sólo estoy diciendo
que el ceder
a la presión
que nos presenta
nuestro contexto, 
es una de las causas
por la cual
no conseguimos cambiar. 

Si hay algo
que se puede evitar
(evitémoslo), 
pero no podemos
apartarnos de nuestra familia
de la interacción con los demás  
o encerrarnos
en una burbuja... 
la solución está 
en resistir
y vencer
esa presión.

Razón número cuatro: Nuestros anteriores intentos de cambio que terminaron en fracaso.

La forma
en la que las personas
aprendemos,
es por medio
de la experiencia
del error. 

Nos lanzamos a hacer algo, 
fallamos en el intento
y lo volvemos a intentar. 

Esa es la única manera
en la que uno
puede seguir adelante
con su vida, 
si es que realmente
está interesado
en crecer.

La sabiduría que adquirimos por medio de nuestros desaciertos es lo que nos lleva a conseguir el éxito.

Fracasar es duro para el ego, 
pero la verdad
es que la vida
no se detiene
por nuestros errores, 
la vida continúa, 
como si nada
hubiese ocurrido.

No recuerdo quien lo dijo, pero estoy convencido que tiene razón: El único fracaso que no tiene solución, es dejar de intentarlo.

Razón número cinco: Aún no hemos sufrido lo necesario como para querer cambiar.

En mi experiencia (en la terapia), cuando una persona no logra establecer un cambio significativo y permanente en su estilo de vida, el consejo que les doy siempre es el mismo: —«Mi amigo, vaya y sufra un poco más, todavía no estás listo para tomar en serio este asunto»—

Así de simple, 
hay gente que está sufriendo
debido a un mal hábito, 
especialmente
cuando se trata
de un patrón repetitivo
de una conducta negativa. 

El problema con ellos
es que no pueden cambiar
porque aún
no han sufrido
lo suficiente
como para que ese dolor
los haga cambiar.

Razón número seis por la cual no cambiamos: Porque no conocemos cómo funcionan las cuatro fases de la dinámica del cambio.

fase uno, consideración. 
fase dos, planificación. 
fase tres, acción
fase cuatro, prevención.

Nota: En el próximo episodio vamos a ver a cada una de estas fases en detalle y con ejemplos de aplicación práctica. 

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