Matrimonio III - E13

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Matrimonio III | 10 Factores de riesgo - parte B

No hay nada
más desafiante
para una relación
que la convivencia, 
especialmente
cuando casi todo
lo que gira
alrededor
de la pareja
compite
por llamar
su atención.

Por lo tanto para que la comunión no se rompa, para que haya armonía y la relación tenga una razón de ser y de existir, se necesita mucho más que buenas intenciones, hay que estar muy atentos a nuestras conductas o actitudes individuales, ya que estas podrían estar creando conflictos en nuestra relación.  

Factor de riesgo número seis: El abuso.

No es normal
pero es muy común
que una persona
piense
que su manera de tratar
y de hablarle a su cónyuge
no tiene nada de malo, 
cuando en realidad
lo que está haciendo
es abusar de su pareja. 
El abuso
puede ser verbal, 
físico, sexual
o psicológico. 

Y es un error
enfocarse únicamente
en la versión física, 
también conocida
como violencia doméstica. 

El abuso físico
tal vez sea
el que muestra
más evidencia
cuando ocurre, 
pero las otras formas de abuso
son incluso más dañinos
y destructivos. 

El abuso destruye la confianza, la conexión emocional y el vínculo de amor que debe existir en la pareja.

Por favor, con toda honestidad responde a estas preguntas: 

  • ¿Le tienes miedo a tu pareja?
  • ¿Alguna vez tu cónyuge te ha amenazado de muerte?
  • ¿Las cosas sólo puede hacerse como tu pareja cree que es mejor?
  • ¿Alguna vez te ha golpeado, empujado, te ha jalado del cabello o te ha tomado del cuello?
  • ¿Tu pareja te cela por cualquier cosa o incluso por cosas que sólo existen en su imaginación?
  • ¿Te controla?
  • ¿Cuándo te agrede (física, verbal o emocionalmente) te dice que eso ocurre porque tú lo provocas?
  • ¿Rompe o agrede cosas de tu propiedad con la intención de lastimarte?
  • ¿No te permite ningún tipo de privacidad?
  • ¿La mayor parte del tiempo (tu pareja) está de mal humor? ¿Crítica lo que haces?

Si has contestado
a una
o más de una
de estas preguntas
de manera afirmativa
eso quiere decir
que estás
en una relación
tóxica. 

Lo más obvio
En estos casos
Es buscar ayuda. 

Averigua en tu localidad
Algún centro
que preste asistencia
en contra
de la violencia de género. 

Por favor
ve con un consejero, 
con un trabajador social, 
con tu pastor
o con tu sacerdote. 

Se honesta
(honesto) 
con la persona
que te esté ayudando; 
porque de otra manera
no obtendrás la asistencia
que tu caso necesita. 

Es tu responsabilidad terminar con este círculo vicioso de abuso.

Factor de riesgo número siete: Las adicciones.

La adicción
ya se a las redes sociales, 
la comida,
el sexo, 
el alcohol,
las drogas, 
la pornografía,
los juegos de azar, 
las compras compulsivas
o a cualquier otra cosa
que esté controlando tu vida,
sin dudas, 
traerá consecuencias
muy dolorosas a tu matrimonio. 

Porque la adicción
(cualquiera que sea), 
rápidamente
se convertirá 
en la tercera persona
en tu matrimonio. 
La adicción
ha destruido
muchísimas
relaciones. 

Toda adición
va acompañada
de un patrón
de mentiras
y por lo general
eso es
lo que lastima más
a la persona
que descubre
o tiene que lidiar
con la adicción
del cónyuge.

Según la Organización Mundial de la Salud define a la adicción como un hábito que domina la voluntad de una persona. 

Entonces
en base a esa declaración
lo primera que hay que entender
es que la mayoría de los problemas
de adicción
no pueden ser resueltos
por la persona adicta
o su cónyuge. 

Por lo general
el adicto argumenta
que él o ella
puede dejar esa conducta
por sí sólo; 
pero la verdad es
que toda adicción
requiere
de un tratamiento
específico
que casi siempre
implica un proceso complejo
y a largo plazo. 

Factor de riesgo número ocho: No tener un plan financiero.

Algo que ocasiona
muchos divorcios
año tras año
es el tema de las finanzas. 

A veces sucede
porque cada cónyuge
tiene una visión diferente
sobre el valor del dinero, 
pero las estadísticas muestran
que muchas relaciones rotas
podrían haber evitado el desastre
si sólo se hubiesen
comprometidos a tener
y a mantenerse
dentro de los límites
de una planificación financiera
bien estructurada.

De la misma manera que pienso que el dinero no puede comprar la felicidad; también entiendo que un buen manejo de las finanzas puede mantener a las parejas juntas. 

Pregúntale
a cualquier pareja
si han tenido problemas
en el área de las finanzas, 
y todos te dirán que sí. 

Por lo tanto voy a darte algunos consejos que me gustaría pongas en consideración:

  1. Sean honesto entre ustedes, sin esta condición, nada va a funcionar. Cada tarjeta de crédito, cada gasto, cada ingreso, cada cuenta de banco debe ser del conocimiento de los dos.
  2. Ponte de acuerdo con tu cónyuge sobre cuál será el monto, que a partir de esa suma de dinero, ni tu ni tu pareja tomará decisiones financieras si los dos no están de acuerdo.
  3. Deben tener un presupuesto y mantenerse dentro de esos límites. Cada matrimonio necesita un presupuesto, pero no funciona si sólo uno sigue el plan y el otro no. 

Factor de riesgo número nueve: La actitud defensiva.

Uno de los reproches
más comunes
en la consejería
con parejas
es que uno de los dos esposos
se queja de que su cónyuge
está siempre a la defensiva. 

Sin embargo
la actitud defensiva, 
no surge porque sí 
o porque simplemente
una persona se quiere
o se tiene que proteger
de alguien más, 
las personas
se ponen a la defensiva
porque ellos
no quieren experimentar
sensaciones incómodas
dentro de sí mismos. 

Usan la actitud defensiva
para bloquear
(aunque más no sea) 
temporalmente
sentimientos
que no quieren
experimentar. 

Sensaciones desagradables
como por ejemplo
el estrés o la vergüenza.

La persona con su postura defensiva lo que en realidad está haciendo es tratando de enviar un mensaje que básicamente es este: El problema no soy yo, eres tú. 

En otras palabras
la actitud defensiva
es una postura
de irresponsabilidad
ante los conflictos
que enfrenta el matrimonio. 
Al adoptar esta postura
no sólo estamos evitando
asumir nuestra responsabilidad
ante los problemas en la relación, 
también estamos dejando
que nuestra pareja
cargue con todo el peso
del problema
y sobre todo eso
también intentamos
ponemos el peso de la culpa
sobre él o ella.

Lo importante es reconocer que esa actitud no está ayudando a que nuestra relación sea fuerte, sino por el contrario la estamos debilitando. La conducta defensiva es un síntoma que nos deja ver que en lugar de ser un equipo, cada uno actúa desde su individualidad. 

Para este caso en particular
no hay nada que resulte más efectivo
que el estar dispuesto
a reconocer nuestros errores. 

Para tener éxito en nuestras relaciones interpersonales (y sobre todo en el matrimonio), tenemos que estar dispuestos a admitir cuando estamos equivocados. 

El secreto
para hacerle frente
a la crítica
que nos pueda hacer
nuestra pareja
no es rechazarla
o actuar a la defensiva. 
La clave está 
es escuchar atentamente
todo
lo que la otra persona
está diciendo
y luego
tratar de encontrar
una o más cosas
en las que podamos
estar de acuerdo los dos.

En las discusiones matrimoniales nunca hay que buscar tener la razón, lo que siempre hay que hacer es trabajar muy duro para encontrar puntos en que ambos estén de acuerdo y que el diálogo sea abierto y claro.

Factor de riesgo número diez: La falta de comunicación.

Hay personas
que creen
que la comunicación
es tan sólo hablar. 

Sin embargo la comunicación eficaz incluye al menos cinco elementos:

  1. No hay que tener miedo de mostrarse vulnerable. 
  2. Hay que concentrarse en lo que nuestro cónyuge nos está diciendo y no pensar mientras nos está hablando que es lo que vamos a responderle.
  3. La mejor estrategia para la resolución de conflictos es tratar un tema a la vez, esto quiere decir que cuando estén hablando de un asunto en particular debe hacer todo lo posible por mantenerse en ese asunto y no traer a esa conversación problemas del pasado.
  4. Estén preparado para ceder y buscar soluciones que los beneficien a los dos. Si los dos ganan la relación gana, si uno de los dos es el que se sale con la suya los dos pierden.
  5. Entiendan que sus diferentes puntos de vista no los hacen incompatibles entre ustedes, sino por el contrario, es la oportunidad para aprender, crecer y complementarse el uno con el otro. 

Para recapitular repasemos rápidamente a los diez factores de riesgo,

  • La actitud egoísta.
  • Ignorar los principios bíblicos para el matrimonio.
  • Los celos.
  • La crítica destructiva.
  • Asumir que se conocen el uno al otro.
  • El abuso.
  • Las adicciones.
  • No tener un plan financiero.
  • La actitud defensiva.
  • La falta de comunicación.

Si la pareja pone atención a estos diez factores, su relación tendrá excelentes posibilidades de mantenerse siempre fuerte, creciendo y saludable. 

La vida en pareja les resultará una experiencia agradable y se sentirán satisfechos con el hecho de invertir sus vidas el uno junto al otro. 

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