Matrimonio III - E12

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Matrimonio III | 10 Factores de riesgo - parte A

Puede haber algo
peor
que la infidelidad conyugal
para que un matrimonio
termine en divorcio?

Bueno, 
la verdad
es que hay más de una cosa
que potencialmente
tienen la capacidad
de terminar con una relación.

Comportamientos
como la codependencia, 
la actitud independiente, 
las expectativas no-realistas, 
ser predecibles, 
la autosuficiencia, 
la resistencia al cambio, 
el conformismo, 
el pesimismo, 
la actitud defensiva
y la manipulación.

Junto a otras conductas
y actitudes tóxicas
hacen que la infidelidad
se ubique muy por debajo
en la lista de los motivos
por los cuales
un matrimonio
puede llegar al divorcio.

Con el fin de prever
una situación desagradable
a futuro
en nuestro matrimonio,
nos vamos a enfocar
en conductas
que pueden servir
como indicadores
de que la relación
podría estar tomando
un rumbo equivocado. 

El matrimonio
es un convenio (que supone) 
estar basado en el amor, 
el cuidado y la colaboración mutua, 
la honestidad y la transparencia
del uno hacia el otro.

Es una relación
en la que ningún
de los dos
debería tener
el interés
de cambiar
o manipular
a su pareja; 
sino más bien, 
en aceptarse mutuamente
con sus áreas fuertes y débiles.

pero… (siempre hay un pero)
Desafortunadamente, 
la vida en pareja
tiene sus amenazas
y esos peligros
nos puede llevar
a la separación
o incluso al divorcio. 

Factor de riesgo número uno: la actitud egoísta.

El egoísmo
es la manifestación
de nuestra falsa identidad. 

Es la manera
en la que exhibimos
nuestro temor
a perder el control. 

Es la incesante necesidad
de tener que probar
que siempre tenemos
la razón. 

Nuestro egoísmo
distorsiona  
la verdadera imagen
de nuestro cónyuge
y, por supuesto
esto impacta negativamente
en nuestra relación. 

El egoísmo crea malos entendidos, no nos permite reconocer los errores y el corazón se nos va cerrando, se nos olvida expresar cosas como: te amo, te extraño, te necesito, me haces falta.

Factor de riesgo número dos: Ignorar los principios bíblicos para el matrimonio. 

En lo personal
creo que en las Escrituras
se encuentra mucho más
que la sabiduría que se necesita
para vivir la vida de manera productiva, 
para tomar las decisiones correctas
y para mantenernos lejos
de los problemas. 

Aunque la sociedad
percibe a la Biblia
como un libro desactualizado, 
que no es compatible
con la mentalidad
de la cultura actual, 
con principios espirituales
que son difíciles de entender
y que atentan en contra
de lo que la sociedad
aprueba y reconoce como legal, 

la verdad, 
es que la Biblia
tiene mucho que enseñarnos
en cuanto a la vida matrimonial.

Factor de riesgo número tres: Los celos. 

Si eres alguien
que sufre de celos, 
debes responder
a esta pregunta: 

¿Los celos siempre han estado presente en tus relaciones? 

Si la respuesta es afirmativa, 
entonces eso es algo que llevas dentro
y para remediarlo
tienes que percibirlos
no como un problema
sino como una alarma
para que hagas algo
al respecto.

Es importante
que desarrolles
la disposición interna
para hacer estas tres cosas: 

#1- asumir la responsabilidad de tu comportamiento (este es tu problema y de nadie más), 

#2- tienes que buscar en tu historia de vida y en tu personalidad el patrón de esa conducta y

#3- buscar ayuda profesional para entender qué circunstancia del pasado te marcó con esa inseguridad y obviamente para que le encuentres una solución al problema. 

Ahora, 
si eres celoso
o celosa, 
posiblemente
no vas a estar de acuerdo conmigo
en esto que voy a decirte, 
al menos no lo vas a estar, 
hasta que sanes esa herida
que llevas en el corazón. 

Esto quiere decir
que tus inseguridades
son un tema separado
de cualquier justificación
que te dé la razón
para sentirte de esa manera. 

Factor de riesgo número cuatro: la crítica destructiva.

Hay una gran diferencia
entre criticar
el carácter de una persona
y expresar una inquietud
o queja legítima
acerca de cómo
algo te hace sentir. 

(a ver para ser balanceado voy a darles dos ejemplos)

Decirle que tu esposo
que es un cómo, es una crítica.

En cambio, 
decir que te sientes frustrada
porque no te ayuda a limpiar la casa
es una preocupación o queja válida.

Vamos ahora con el hombre…
Acusar a tu esposa
de no estar interesada
en que las cosas funcionen, 
porque no siempre está dispuesta
a tener relaciones sexuales, 
es un crítica.   

En cambio,
decirle que la intimidad
es algo importante para ti,
porque además de tu condición masculina
eso te ayuda a sentirte
afectivamente cerca de ella,
es un reclamo legítimo.

La crítica
es una forma de abuso verbal
y un intento de lastimar
la autoestima del otro
con el fin de controlar
(es decir) de obtener algún resultado
a favor de la persona que lo hace. 

Si la crítica se produce con frecuencia en una relación, es un síntoma de que necesitan asesoramiento en técnicas de comunicación.

Factor de riesgo número cinco: asumir que se conocen el uno al otro.

Este es un error
que sobre todo
cometen
con mucha frecuencia
las parejas
que ya llevan
un buen tiempo
juntos. 

Dejan de hacer algo
muy importante
que todas las parejas
hacen al inicio
de su relación: 
olvidan hacerse preguntas
sobre gustos y opiniones,
en otras palabras, 
dejan de aprender
y de descubrir cosas nuevas
el uno del otro. 

La pérdida de interés
por saber más
sobre cómo piensa
y opina tu pareja,
es un error letal. 

La próxima vez
que salgan a comer
(o a tomar un café) 
con tu cónyuge
observa las parejas
que están a tu alrededor
te vas a sorprender
al ver como la mayoría
de las parejas
que están a tu alrededor
come en silencio. 

Muchas matrimonios
salen juntos a un restaurant, 
pero no hablan entre sí.

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