Liderazgo 2 - E07

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Liderazgo 2 | Liderazgo cristiano - parte B

En la actualidad
existen más de 250,000 libros
(sólo en el idioma inglés) 
que hablan (o tratan de enseñar) 
sobre el tema del liderazgo.

Sin embargo, 
es evidente
que hoy por hoy
estamos enfrentando
una de las mayores crisis
de liderazgo a nivel mundial
que está afectando
a las esferas sociales
más sensibles
como lo son:
la política, 
los negocios
y la religión.

Uno de los elementos
que genera esta situación
es que existen en la actualidad
tres tipos de liderazgo
dos de ellos
son equivocados
tan sólo uno es el correcto. 

La primera categoría
la podríamos denominar
liderazgo de impacto negativo
que se compone de líderes posicionales
(es decir) 
gente que ocupa
la posición de líder
pero no tiene
ni la capacidad
ni el llamado
a ser líder. 

Dentro de este mismo grupo
están los líderes
que sólo buscan
su propio beneficio. 
Estos
(por llamarlos de alguna forma) 
estilos de liderazgo
se caracteriza
por algunas o todas
de las particularidades
que nombre
en la primera parte 
de esta mini serie.  

La tercera opción
que nos queda
es el liderazgo
de impacto positivo.

Líderes
que inspiran al cambio
que van en busca
de algo más grande
que ellos mismos
para el beneficio
de los demás.

Cuáles son
las características
de un líder así? 

Bueno, 
la lista de cualidades
podría ser muy larga, 
pero a mi entender, 
una persona
que busque proyectarse
como un líder de influencia positiva,
inspirador
y que genera cambios, 
debe trabajar en el desarrollo
de estas seis áreas.

Número uno,
aunque todos tenemos un llamado de Dios
(un propósito para nuestra vida) 
también todos tenemos
al mismo tiempo
la responsabilidad de (conocer) 
tener claro
a qué hemos sido llamado por Dios. 

Cuál es ese objetivo
que Él quiere que alcancemos. 
Cuál es el norte estratégico
(espiritualmente hablando) 
hacia al que nos tenemos que dirigir. 

Este primer rasgo
es de vital importancia
si queremos
que la meta que buscamos alcanzar
se convierta en una realidad.

Número dos,
el buen líder
sabe interpretar su entorno
(el contexto)
en el cual se desarrolla. 

Conoce a las personas
con quienes trabaja
y a quienes sirve. 

Además, 
entiende
que para medir
qué tan lejos está 
del resultado final
que persigue, 
primero
debe tener
muy claro
en dónde
se encuentra
en su situación
presente.

Debe poseer la habilidad
de detectar los puntos fuertes y débiles del proceso, 
aprovecha las oportunidades
pero también
debe ser consciente
de las dificultades
que va a enfrentar
y los medios
con los que dispone
para realizar su trabajo.  

Número tres,
debe cumplir
con el requisito
de ser
una persona
espiritual
y emocionalmente
madura. 

El crecimiento espiritual
siempre da como resultado
estabilidad emocional. 

Se dice,
que no hay mejor psicología
que una buena teología. 

Por lo tanto: 
es imprescindible
que el carácter cristiano
se evidencie en la conducta. 

Esta,
es una verdad
que nos concierne
a todos los creyentes; 
pero, 
fundamentalmente
a los líderes cristianos. 

Aunque resulta obvia la urgencia de esta virtud, 
quiero leerles
Efesios c4 v14
que nos da
[el por qué] 
el buen líder
debe ser maduro:
«para que no sea como un niño (es decir inmaduro), que cambia fácilmente de parecer y que es arrastrados por el viento de cualquier nueva enseñanza…» imaginate un líder
que hoy cree una cosa
y mañana cree otra? 
Qué puede pasar? 
que junto a un líder inmaduro
nunca vas a crecer, 
sólo vas a envejecer espiritualmente, 
porque te quedas atrapado
en una infancia espiritual permanente. 

Un líder
espiritual
y emocionalmente
inmaduro
es un líder inseguro
y por lo tanto
es inestable. 

No posee discernimiento. 
No desarrolla sus talentos
y como no se nutre
tampoco puede alimentar a nadie. 

Está inhabilitado
para ayudar a los demás
a desarrollarse. 

Y lo más crítico
es que su testimonio
constantemente
está en peligro
de verse
comprometido. 

En cambio
el líder maduro: 
se fortalece espiritualmente
y eso le permite
poder ayudar
a quienes lo siguen
a mantenerse
firmes también.

Su estabilidad emocional
le otorga la oportunidad
de promover
el bienestar emocional
entre la gente
que está 
en su círculo
de influencia.  

Su madurez
lo habilita
para mantener
una posición clara y segura
en temas controversiales. 

Su conducta
es acorde
a lo que cree
y su equilibrio emocional
le permite
ser constante.  

Numea cuatro,
El buen líder: Crea una cultura de cambio positivo. 

Dado que él  
posee una visión clara
del futuro
esto le da la ventaja
de trasmitirla
o dibujarla
en la mente
y en el corazón
de la gente. 

De igual manera
que el artista con su pincel
va combinando colores
y dando forma a una pintura; 
el buen líder,
usa el estilo de comunicación asertiva
para crear una cultura de cambio
en medio de su círculo de influencia. 

Les enseña
a sus seguidores
que el cambio
no sólo es bueno
y necesario, 
sino que además
es fundamental
para poder ser
relevantes
en medio de la sociedad. 

El buen líder
está inconforme
con el presente, 
por la simple razón
que ha podido visualizar
un futuro que no sólo es mejor; 
sino que también
es totalmente posible de alcanzar. 

Número cinco,
Reconoce el valor
que hay en cada personas.

Los buenos líderes
saben
que su éxito
depende
del éxito
de quienes
trabajan junto a él.

Como es una persona
espiritual
y emocionalmente madura
no tiene miedo
de que otros tengan éxito.

Los buenos líderes
se dan cuenta
que tendrá a su lado
gente que lo van a superar
en diferentes capacidades
y eso no los asusta;
sino que los motiva
porque su enfoque
está en complementarse
y no es sobresalir.

Los buenos líderes
no ven una amenaza
en el éxito de otro,
ellos están gustosos
de celebrar
el triunfo
que logran
de forma individual
los miembros
de su equipo.

Número seis,
Se somete a la autoridad de Dios.

En lo personal
no hay nada
que me dé más tranquilidad
que un líder que esté sometido
a la dirección
y a la autoridad de Dios.

Un líder
que se somete a la autoridad de Dios
es sinónimo
de una persona
que le cree a Dios, 
y la fe
es esencial
para alcanzar
los sueños
que Dios
pone
en nuestro corazón. 

La Biblia es clara
en esto:
inútilmente trabajamos
si no le permitimos a Dios
que dirija nuestro trabajo.
[leer versículo]

comencé diciéndoles
que vivimos en una época
en donde existe
una crisis de liderazgo; 
sin embargo, 
al mismo tiempo
este problema
nos proporciona
la oportunidad
para que surja la posibilidad
de que emerjan nuevas voces
que tengan la capacidad de liderar. 
Ojalá 
una de esas voces
sea la tuya.
Modelos - E08

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Liderazgo 1 - E06

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