Liderazgo 1 - E06

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Liderazgo 1 | Liderazgo cristiano - parte A

Aunque el significado
original de la palabra
ying-yang
es incierto
este concepto
ilustra la dualidad
que existe
en un mismo objeto
[por ejemplo]
día - noche, 
bondad - maldad, 
luz - oscuridad.

El liderazgo
es un rol
de suma importancia
y es de vital interés
que haya gente
dentro de la iglesia
que esté disponible
y dispuesta
a ocupar
ese papel.

 

El liderazgo cristiano
tiene su ying-yang
(es decir), 
aunque no es algo
que debería ocurrir
suele darse
con mucha frecuencia
una cierta inconsistencia
entre los líderes
que se supone
tienen la responsabilidad
de darle dirección espiritual
a la comunidad de fe
en donde lideran.

Lamentablemente,
el liderazgo cristiano
de hoy en día
con su anatomía dualista,
es como una moneda
y cada una de sus caras
poseen condiciones
que lo pueden convertir
en una experiencia
negativa o positiva
para quienes
siguen el liderazgo espiritual
de una persona dentro de la iglesia. 

 

Cuando me refiero a la anatomía
del liderazgo
estoy puntualizando
el aspecto descriptivo
de su estructura
(porque aunque resulte difícil de creer) 
aun los malos líderes
tiene una composición de elementos
que los gobierna; 
sólo que lo hace
en un sentido negativo
tanto para ellos mismos
como para la gente
que está 
dentro de su radio
de influencia.

Ahora,
lo que define
que una personas
se convierta
en un buen   
o en un mal líder, 
es la forma
en la que interpreta, 
adopta
y ejerce su rol
en el contexto
de los principios básicos
del liderazgo.

Permíteme explicarte
a qué me refiero
con el contexto
de los principios
del liderazgo
(para decirlo de otra manera) 
es el cómo me comporto
en el contextos de estos principios
que voy a nombrar ahora: 
responsabilidad,
autoridad,
mentoría,
respeto,
manejo de las emociones y el tiempo.
Delegación de tareas,
resolución de conflictos
y la apertura a nuevas ideas.

La forma en la que una persona responde
(es decir) 
el tipo de disposición interna que expresa
hacia estos principios esenciales del liderazgo
es lo que va a determinar
si ejercerá un rol que promueve el crecimiento
o el estancamiento de una iglesia.

Voy a dar un ejemplo: A un buen líder le gusta escuchar más que hablar. Da el espacio para que todos los miembros de su equipo participen y se sientan libres de expresar sus ideas. El buen líder sabe que una gran idea puede surgir del estímulo de muchas otras. En cambio, a un mal líder no le gusta cuando otros proponen cosas nuevas «sobre todo» si esas ideas, pueden hacer que él se vea mal delante del resto del equipo. Su inseguridad le obliga a imponerse ante los demás. Como verás, en un mismo contexto (en este ejemplo: apertura a nuevas ideas) podemos obtenemos dos diferentes resultados. 

Si esta misma dinámica
la aplicamos
a cualquier área
del liderazgo,
esto quiere decir
que un mal líder
le puede costar
fortunas a una organización,
mientras que un buen líder
la puede llevar hacia éxito.

Esto mismo
sucede en la iglesia, 
los malos líderes
(por decirlo de una forma retórica), 
están perjudicando,
retrasando,
estorbando
el avance del reino.

Preguntémonos algo,
Qué hace que una persona
sea un mal líder?

Una persona
puede ser un mal líder
por muchas razones: 
podríamos comenzar diciendo
que se trata de una mala persona; 
pero sin llegar hasta allá
hay factores
como la falta de preparación, 
habilidades, 
dones, 
experiencia
y el no tener el llamado.
Estos son factores
que  influyen
para que el mal liderazgo surja.

Sin embargo,
y sin que importe el por qué,
es vital
que tú puedas detectarlo
para saber
que junto a esa persona
no vas a poder crecer

Estas son algunas características de un mal líder
y a las que debes poner mucha atención: 
poca evidencia del fruto del Espíritu,
no considera la opinión de los demás,
quién opine diferente a él
se convierte en su opositor,
valora más la experiencia
que el potencial de una persona,
ve a los demás como inferiores,
le dice una cosa a un grupo de personas
y algo diferente a otros,
se enoja con facilidad, 
muestra favoritismo,
se rodea de aduladores,
no tiene una visión clara
y permite el chisme.

Esas características
forman parte
del perfil de un mal líder. 
A ese tipo de personas
debes evitar.

¿Por qué?

Porque los malos líderes
proveen dirección desatinada
y cuando una iglesia
va en la dirección equivocada
eso dificulta o impide
el crecimiento espiritual.

Eso, hace que se convierta
en una iglesia no saludable
que no sólo perjudica a sus miembros
sino también a la comunidad
en la que se desarrolla.

La Biblia en el libro de 1 Timoteo califica al liderazgo (dentro de la iglesia) como una tarea noble. Sin embargo existen algunas condiciones para hacerlo: debe ser alguien íntegro, sobrio de mente (ecuánime), lo que dice debe coincidir con lo que hace, debe ser hospitalario, capaz de enseñar a otros, una persona en control de sí misma y no empeñado en controlar a los demás, no debe ser una persona violenta, sino calmada, un pacificador, no debe ir detrás del dinero. No debe ser un creyente recién convertido; sino más bien, alguien que maneja bíblicamente sus propios asuntos, alguien que con su ejemplo educa a sus hijos y mantiene una relación de amor y de respeto con su cónyuge.
 
Aquí viene lo más interesante en forma de pregunta: porque si alguien no sabe liderar bíblicamente su propia vida y su hogar, ¿cómo va a cuidar de la iglesia de Dios?

Ahora,
un pensamiento final;
si tú eres un líder
que te estás dando cuenta
que hay áreas
que debes madurar, (como líder)
mi observación, 
es que no abandones tu liderazgo;
pero sí que busques consejo, 
dirección (un mentor)
alguien con experiencia
y buen testimonio
que te pueda ayudar
a desarrollar
esas áreas
para que puedas
ser útil
en tu servicio
a Dios. 

Nadie es perfecto
Dios no espera
que seas perfecto,
pero Él sí espera
que seas honesto.

 

No existe una persona
que sea de mayor bendición
(para una congregación), 
que un líder
que es consciente
de sus limitaciones
y busca crecer (cambiar)
para el bienestar
de la iglesia.

Liderazgo 2 - E07

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