Rasgos - E04

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Rasgos | Los atributos de Dios

En nuestra cultura occidental
siempre nos hemos esforzado
por interpretar a Dios
como el Dios Todopoderoso
(el que todo lo puede) 
Omnisciente
(el que todo lo sabe) 
y Omnipresente
(el que está
en todo lugar
al mismo tiempo).

Dios es el Señor
y el mundo
es su propiedad. 

Sin duda
esa es una declaración
llena de justicia y verdad
y con ella también
hemos llegado
a conclusiones teológicas
como esta: Ante Su autoridad absoluta
todo se sujeta a Su gobierno
de manera pasiva. 

En la tradición
de la iglesia occidental
Dios es presentado como Aquel
que lo trasciende todo
(y obviamente ahí 
está contemplado
nuestro mundo), 
el cual
sólo
es un elemento
temporal. 

Pero en ese mundo
vive el hombre
un ser
creado
a la imagen de Dios.

Por lo tanto
si Dios es Todopoderoso
y con Su poder Él lo gobierna todo
entonces el hombre
en la interpretación
De su propia teología
se vió obligado
a percibirse
como amo y señor. 

Con esta imagen
en su mente
el hombre
se esfuerza
y se para
frente
(a lo que él
le llama
su mundo) 
y comienza
a ingeniarse
formas
para someterlo todo
a su voluntad.   

Como Dios es el Señor
y poseedor de toda la creación
por lo tanto el ser humano
se ha esmerado por convertirse
en eso mismo
con el fin
de demostrar
que él
es la imagen
de su Dios. 

 

Pero preguntémonos,
¿Es Dios
acaso
sólo poder
y autoridad? 

La respuesta es no.

Pero el hombre
al haber
sobre enfatizado
el atributo
todopoderoso de Dios
y al mismo tiempo
minimizado muchas
otras de Sus cualidades,
ha generado
dos problemas:

En primer lugar
nos hemos quedado
con una imagen
incompleta
de nuestro creador,
y segundo
hemos creado
una gran cantidad
de situaciones
sociales.

¿Acaso Dios
además de lo que ya hemos nombrado
no es Él, bondad
no es Él, la verdad
amor,
reconciliación,
protector, 
proveedor, 
defensor del huérfano, 
la viuda y de los menos favorecidos?

¿O será que tú y yo
sólo llegaremos
ha parecernos a Dios
en base al poder
y la autoridad? 

Si lo piensas bien
ese
es nuestro mayor problema: 
hemos desarrollado una teología
de la autoridad
del hombre
sobre su entornos
y del hombre
sobre el hombre. 

En esa teología
hemos buscado
constantemente
el poder
y hemos descuidado
lo más importante. 

Básicamente
en nuestro intento
de imitar a Dios
como Señor y autoridad
nos hemos convertido
en pequeños seres
hambriento de poder. 

Lo más lamentable
es que al tener una imagen
incompleta de Dios
eso también afecta
la forma
en que vemos a los demás, 
a nosotros mismos
y llegamos así 
a una consumación errónea
de lo que es
una forma adecuada
de ver la vida. 

La teología
es una espada de doble filo
porque en su dinámica
posee el paralelismo
entre lo que pensamos
acerca de Dios
y lo que creemos
acerca de nosotros. 

Porque lo que pensamos de Dios
es lo que afecta directa y objetivamente
lo que decidimos hacer con nuestra vida. 

Entonces, 
cuando Dios es adorado y honrado
con un énfasis excesivo en el poder
por encima de todas sus muchas otras cualidades

¿sabes
qué es
lo que pasa?

Los humanos
con nuestra característica
y limitada
manera de pensar
concluimos
que el poder
es el elemento
más importante
en la vida de una persona. 

¿Qué podemos hacer
para cambiar esto?

Sin quitarle
Sus atributos de poder, 
pensemos en Dios
como un Ser interesado
en las relaciones interpersonales. 

En un Dios que ama. 

Estos dos elementos
amor y relaciones
nos pueden permitir
tener una actitud
que abandona
el querer tener control;
por una que nos acerca,
de comunión
con Él y de reciprocidad
con el prójimo. 
 

Esto quiere decir
que con nuestra
individualidad
podemos reflejar
sabiduría, 
bondad
y sentido de comunidad.

Dios nos repite
muchas veces
en las Escrituras
que Él es un Dios
que está con nosotros
y no sobre nosotros. 

El problema
es que se nos han predicado
por mucho tiempo
(con demasiado énfasis
en el poder de Dios), 
y casi sin darnos cuenta
hemos puesto
ese elemento
(el poder)
por encima
de todo lo demás. 

Sí, 
tenemos un Dios
Todopoderoso
Omnisciente
y Omnipresente
pero además
tenemos
un Dios
que es
muchos más
que eso.

Por qué no dejamos de pensar únicamente
en un Dios que desde las alturas
con Su poder lo controla todo
y nos controla a todos
y mejor
formemos
en nuestra alma
la imagen del Dios
que eligió 
hacerse carne
y habitar
entre nosotros.

El Dios que eligió la cruz, 
los clavos y el perdón.

Tratemos
de formarnos
la imagen
del Dios
lleno de gracia
y verdad. 

El pan de vida. 

Y entendamos
que nuestro poder
no está en dominar
a nuestro entorno
y a los demás
sino en nuestra capacidad de amar
restaurar y reconciliar al mundo con Dios.

Esos,
son nuestros
verdaderos
rasgos.

Prosperidad - E05

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