Toxicidad I - E30

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Toxicidad | En el ambiente laboral, Parte I

¿Cómo podemos
darnos cuenta,
si el lugar
en donde trabajamos,
promueve
una cultura
de tóxica?

Hoy quiero hablarte
de algunas
de las características
más comunes y repetitivas
en los lugares de trabajo
con ambiente laboral disfuncional.

En primer lugar, tenemos la ineficacia en la comunicación. 

Un ambiente tóxico
puede afectar
muchos componentes clave
para el éxito, 
tanto para la empresa
como para las personas
que ahí trabajan…
siendo una de las más costosas
la comunicación.

Cuando la comunicación
es ineficiente y poco aseriva
nadie sabe exactamente
que es lo que está pasando.

Y en ese contexto
por un lado
la gente comienza
a perder la esperanza
y por otro
se generan dudas
sobre qué es
lo que les depara el futuro
en su lugar de trabajo.

Esto motiva a las personas
a tener miedo, 
(o al menos)
inseguridad,
ansiedad
y nerviosismo
generando especulaciones
(casi siempre negativas) 
sobre lo que podría suceder
dentro de la empresa. 

Las compañías
con ambiente laborar tóxico
no entienden
que la gente necesita
ser reconocida, 
que es importante para ellos
que la empresa
comunique de manera clara
hacia donde se dirige
y por supuesto
esto también incluye
una visión inspiradora
del futuro. 

Para cualquier persona
es importante
saber que es valorada
y que su contribución
dentro de la empresa
está haciendo una diferencia.

Y para lograr eso
sólo hay una manera…

Las empresas
necesitan tener una política
de comunicación no punitiva
que les permita a los empleados
hablar de sus preocupaciones
de forma abierta y genuina.
Segundo, las empresas que se destacan por promover una cultura laboral tóxica, sobresalen en la inconsistencia para aplicar los procesos y los procedimientos a seguir.

En estas circunstancias
básicamente
cada quien
hace lo que
le mejor le parece. 

Y por supuesto,
que esto da como consecuencia
que siempre
se obtengan
diferentes resultados
o respuestas
de una misma cosa.

Por lo general
este tipo de problemas
lo genera la falta de comunicación
no sólo
porque no se transmiten de forma clara, 
sino
porque en muchos casos
esas políticas
ni siquiera
existe de manera escrita.

Cuando las instrucciones
de una empresa
(ya sean estas
operacionales
o comerciales), 
no se siguen al pie de la letra
entonces el desconcierto, 
la incongruencia
y la mala calidad
de los productos
y servicios
salen a relucir.

Tercero, las empresas con ambiente laboral disfuncional se caracterizan por tener líderes ególatras y que sólo simpatizan con un cierto grupo personas.

El egoísmo
y el favoritismo
hacen que los empleados
que no pertenecen
al —círculo— de los protegidos,
se sientan desplazados, 
poco valorados
y generan
un ambiente
de desmotivación
que destruye la creatividad
y la motivación
de los que están
fuera del grupo.

Las personas
que estudian
a fondo
este fenómeno
de la cultura laboral tóxica,
aún no pueden descifrar
si es que los líderes tóxicos
son atraídos por este tipo de empresas
o
este tipo de compañías  
generan líderes tóxicos...
en todo caso, 
este tipo de líderes y empresas
ambos
siempre
van de la mano.

El favoritismo
y la manipulación
son dos tácticas
en el líder tóxico. 

Con el tiempo, 
hacen que la confianza
y el trabajo en equipo
simplemente
desaparezca. 

El cuarto indicador, es la inconsistencia para aplicar los procesos y los procedimientos a seguir. 

Este fenómeno
sumado a la mala comunicación
da como resultado
que los empleados
busques acusarse
los unos a los otros
por los errores que comenten
o por no alcanzar
sus objetivos y metas. 

Todo el mundo
se enfoca
en descargar
responsabilidades
y la pro-actividad
brilla por su ausencia.

Quinto, el ambiente laboral tóxico afecta la salud emocional y física de las personas que ahí trabajan. 

Esta situación
hace que la productividad
disminuya
debido al ausentismo
y el riesgo de accidentes
también se eleva
por factores de tensión emociona,
por falta de enfoque en las tareas
y por una actitud de descuido.

Una cultura empresarial tóxica
desgasta el fundamento
de una organización,
paraliza su fuerza de trabajo,
disminuye su productividad,
detiene virtualmente
todo intento de innovación
y reduce el entusiasmo
de las personas. 

Sexto, el contexto laboral disfuncional promueve la agresividad y la negatividad.

Por lo general
el comportamiento agresivo
se da de forma indirecta, 
tomando forma de chismes
o de bromas que menoscaban
la importancia del aporte laboral
y los logros de los demás. 

En esta situación
cada quien
busca un culpable
en lugar de aceptar
su propia responsabilidad.

En conclusión…

#1- Las empresas con un ambiente laboral tóxico, no sólo no permiten espacio para el crecimiento y el desarrollo profesional; sino peor aún, hacen que la creatividad, la pro-actividad y la productividad de una persona disminuya considerablemente. 
#2- El ambiente laboral tóxico, no sólo afecta el área profesional; sino que también afectan la salud: tanto la física como la emocional. Situaciones como la dificultad para conciliar el sueño, el estrés, la irritabilidad y la desmotivación son los primeros síntomas que se experimentan.
#3- La toxicidad no sólo es perjudicial para las personas que ahí trabajan, sino también lo es para la organización en sí, ya que, inevitablemente debido a estas circunstancias, tendrá que enfrentar problemas financieros.


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