Toxicidad II - E31

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Toxicidad | Entendiendo un poco más el tema, Parte II

En química, la toxicidad es producida por cualquier tipo de sustancia que produzca un efecto dañino sobre los seres vivos al entrar en contacto con ellos.

En psicología, la toxicidad es la capacidad de algunas personas para producir efectos perjudiciales en el área física, emocional o espiritual de otros, al entrar en contacto con ellos.

Comencemos por definir
qué es un ambiente tóxico.

Desde mi punto de vista
es cualquier tipo de interacción
que tengamos con una
o con un grupo de personas.

En otras palabras, 
los ambientes tóxicos
son contextos sociales
a los que estamos expuestos
y estos son producidos
por gente tóxica.

Y esto nos lleva a la siguiente pregunta…

¿Cómo una persona
se convierte
en un agente
tóxico?

Bueno, hay una razón básica para que esto ocurra…

Las emociones, 
sin que importe
de cual estemos hablando… 
ninguna de ellas en sí misma
es positivas o negativas. 

Por lo general
la gente tiende a clasificarlas...
decimos, 
el odio es una emoción negativa
pero; 
al amor
lo ubicamos en nuestra lista
de emociones positivas.

La palabra emoción
viene del latín emotio, 
emotionis, 
nombre que se deriva
del verbo emovere. 

Este verbo
se forma sobre la idea
de mover, 
trasladar
o impresionar.

En ese contexto
una emoción
es algo
que nos impacta interiormente.

En palabras simples…
las emociones
sólo producen reacciones. 

Entonces,
volviendo a la pregunta;
el problema de convertirse
en una persona tóxica, 
comienza por no ser capaz
de manejar
y soltar
ciertas emociones
que nos conducen
a un estado emocional
permanente. 

Cómo definimos
específicamente
lo que es
un estado emocional
permanente. 

Bueno, 
es cuando una
o varias emociones debilitantes
residen por mucho tiempo
en nuestra psiquis
al punto afectar
nuestra salud mental. 

¿Cuáles podrían ser algunas de esas emociones debilitantes?

El miedo, 
la ira, la envidia, 
la culpa, la insatisfacción, 
la ansiedad, el duelo, 
la frustración, el rechazo, 
los celos, la soledad, 
y la tristeza… 

Cuando
no se sabe
manejar este tipo
de emociones, 
con el tiempo, 
comenzamos a exteriorizarlas
por medio
de actitudes
que terminan afectando
nuestra relación con lo demás. 

Yo diría, 
que la primer persona afectada
es aquella que es tóxica, 
porque la acumulación
de emociones debilitantes
primero intoxica a la persona
y esto da como resultado
que ella o él,
comience a manifestar
una conducta
disfuncional.

Es decir, 
nadie nace como un agente tóxico, 
nos convertimos en eso, 
por el simple hecho
de no saber administrar
de forma sana
nuestras emociones
y obviamente
eso hace
que nuestras relaciones interpersonales
se afecten.

Definamos ahora el perfil de un individuo así.

Podría tratarse de alguien negativo que siempre te critica, alguien que te acosa, una persona que se burla, hace chistes que degradan o literalmente que insultan. 
Otra característica que puedes notar es que son personas que la mayor parte del tiempo están en una condición de ánimo depresivo y negativo. 
También esta condición es muy normal en las personas con desajustes emocionales que tienen el hábito de mentir, una autoestima baja, poseen un complejo de inferioridad, se sienten inadecuados o podría ser también un complejo de superioridad. 
La personalidad tóxica, también es propia de aquellos que sufren de algún tipo de adicción ya sea el alcohol, las drogas, el sexo, la pornografía, la comida, el comprar compulsivamente, el tabaco y la ciberadicción.

Ahora, ¿por qué debemos poner atención a este tema? Tal vez la razón más evidente sea porque la toxicidad de la gente nos puede afectar en un montón de contextos (por ejemplo), en el hogar, en nuestro lugar de trabajo, en el círculo familia y también con los amigos y conocidos.

Esto nos puede afectar en cualquier círculo social.

Una de estas personas
podría ser alguien tóxico
que está afectando
nuestra calidad de vida.

¿Qué podemos hacer?

Bueno, 
dependiendo
de quien se trate
podemos elegir
entre dos
posibles soluciones.

Voy a comenzar por lo más básico, 
y aquí no importa de quien se trate  
esto aplica
a cualquier individuo tóxico
que te esté imponiendo
una carga emocional...
qué hacer?
Simplemente
saca, corta radicalmente
a esa persona de tu vida.

Ahora, posiblemente tú me digas, yo no puedo cortar de esa forma a mi pareja, a un miembro de mi familia, a mi jefe, a mi socio, a un amigo o a mi hermano... 

Está bien, 
entiendo
que puedan existir
algunos elementos, 
que de alguna manera
no te permitan
cortar esa relación
de manera permanente e inmediata… 
para esos casos, 
usamos la estrategia número dos, 
que trata básicamente
de establecer
un dialogo con esa persona
explicándole
sobre el cómo te sientes
cuando (él o ella) 
dice o se comporta
de determinada forma
en relaciona ti. 

Si luego de insistir más dos o más veces, no ves resultados, hay que comenzar a poner límites y practicar algo que en psicología se llama —desapego emocional— 

Resumiendo hasta aquí… 

Podemos decir que los ambientes tóxicos son creados por la gente tóxica, quienes a su vez llegan a convertirse en un agente promotor de relaciones disfuncionales por no saber manejar adecuadamente sus emociones debilitantes.

La gente tóxica
puede estar en cualquiera
de nuestros círculos sociales
y con la intención de mitigar su impacto negativo en nuestra vida, 
podemos usar dos estrategias: 

  • Una es radical y permanentemente, que consiste en sacar de nuestra vida a esa persona o,
  • Podemos optar por el dialogo; en caso que esto no funciones (no nos de resultado), entonces ponemos límites y practicamos el desapego emocional.

¿Pero eso es todo lo que podemos hacer?  

Pues no, 
también hay que rodearnos
y exponernos
a todo aquello
que le aporten valor
a nuestra vida.

Ejemplo… 

Debemos asociarnos
con todo aquello
que nos inspire a ser mejor, 
que nos motiven a superarnos, 
que le sumen valor a nuestra vida, 
con personas que nos apoyen, 
con quienes,
aunque nos digan la verdad sin tapujos,
al mismo tiempo
estén dispuestos
y disponibles
para estar a nuestro lado
cuando fallemos
o los necesitemos. 

Debemos rodearnos de aquellos que nos desafíen intelectual y emocionalmente.

Por esta razón,
es que no debemos limitarnos
a sólo personas, 
esto lo podemos obtener también
por medio de libros que nos enseñen
y nos orienten. 

Lo podemos encontrar al participar de una conferencia, al exponernos a todo aquel recurso que nos ayude a desarrollar la mejor versión de nosotros mismo. En pocas palabras, personas y recursos que le sumen valor a nuestra vida.

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